Odio...

 Odio.

Odio saber que tengo un problema y no saber cual es.

Odio saber que quiero algo pero no puedo alcanzarlo.

Odio saber que quiero mucho a algunas personas pero no soy correspondida de la misma manera.

Odio pensar que alguna vez tuve a alguien que estaría para siempre y se fue.

Odio haber guardado por tanto tiempo mis sentimientos y ahora no saber como expresarlos.

Odio que a veces soy muy egocentrista.

Odio que a veces no pienso en mi.

Odio incumplirme cuando digo que voy a hacer algo y no lo hago.

Odio saber que hay personas que me escuchan pero no me entienden.

Odio que quiero ser comprendida pero parece no haber nadie que lo haga.

Odio extrañar a alguien que tal vez nunca volvere a ver.

Odio pensar en personas que seguro ya no piensan en mi.

Odio pensar que quiero ser chiquita para no sentir lo que siento.

Odio pensar en que me fallare, o le fallare a alguien más.

Odio odiar.

Pero amo saber que lo que odio no lo odio en realidad. 

Siento que todo tiene una solución. "Una optimista empedernida". Pero quiero pensar que lo que odio, no lo odio en si, si no odio los recuerdos que me llegan a provocar, que llegan a liberar algo que me da miedo de mi o algo que desconozco. Siento que el odio es una forma de expresarnos algo que aún no estamos dispuestos a ver, o a saber. El odio es una forma de expresar algo que no sabemos como hacerlo aún.

Por eso hay mucho odio en muchos corazones.

¿Estás dispuesto a saber que es lo que no sabes expresar? 

¿A dejar de odiar?

¿A empezar a amar de verdad?

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