Vivir con el beso de la muerte
Ya lo probé.
Ya probé el dulce aroma de morir y los labios del dolor.
Ya sentí la guadaña en mi garganta y la recibí con una sonrisa.
Eran los brazos de él esa muerte.
Era el maldito infierno.
Pero lo quería tanto que me dije que era el paraíso.
Pero... cuando me dejo, ya no supe como vivir.
Me acostumbre a su fuego que me hería.
Me acostumbre tanto que ya no supe como portarme cuando la vida me trataba bien.
Me beso en cada lugar en el que caminaba a diario, así que en todos lugares lo saboreo.
Me abrazo para llevarme al abismo y decirme que podía volar.
Me encontré al borde de un puente con él de la mano diciéndome "Fuimos hechos para volar".
Así que querida vida, no es que no te amé, es que no supero las una y mil cosas que el infierno hizo para torturarme por la eternidad.
Querida vida, no es que no quiera estar contigo, es que no logro verte a los ojos y no verlo a él.
Querida vida, eres lo mejor para mi, pero primero tengo que saber que él era lo peor.
Tengo que tragarme eso de que el dolor no es amor.
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