Dijiste que podía saltar.
No confiaba.
Hablé por qué dijiste que podía hacerlo.
Que ingenua.
Veía una línea que no quería pasar.
Para darme ánimo la cruzaste primero.
No miraste atrás, solo me mirabas a mi.
Y decidí cruzarla por tí.
Yo me atreví porque me hiciste creer que podía hacerlo.
Pero ahora no sé que es cierto.
Ahora hay una línea q no voy a cruzar.
Y ya no sé si me harás volver a confiar.
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